Cientos de niños de un coro alemán sufrieron abusos, según un informe

Un total de 547 exalumnos del coro Regensburger Domspatzen (Los gorriones de la catedral de Ratisbona) en Alemania sufrieron abusos físicos, y en algunos casos sexuales, durante un período de 70 años, según un informe independiente.

El informe de 440 páginas, encargado por la diócesis de Ratisbona, halló la existencia de una cultura de violencia en toda la escuela, desde las clases preescolares hasta las casas de hospedaje. Los abusos fueron cometidos presuntamente desde 1945 hasta que el informe fue comisionado en 2015.

Las denuncias vinculadas al coro Domspatzen de Regensburg forman parte de una serie de revelaciones aparecidas en 2010 sobre abusos cometidos por el clero católico en Alemania.

Ulrich Weber, un abogado encargado de investigar el caso, dijo que hubo violencia contra los menores en el coro desde preescolar hasta educación secundaria.

El informe dice que es “altamente probable” que 547 varones de la escuela Domspatzen fueron víctimas de abusos físicos o sexuales, o ambos. Comprobó 500 casos de violencia física y 67 de violencia sexual, cometidos por 49 personas.

En el preescolar, “dominaban la violencia, el miedo y la impotencia”, “la violencia era un método cotidiano”, añadió.
“Todo el sistema educativo estaba orientado hacia los máximos logros musicales y el éxito del coro”, dice el informe. “Junto con los motivos individuales, los motivos institucionales _quebrar la voluntad de los niños para obtener el máximo de disciplina y dedicación_ fueron la base de la violencia”.

El coro fue dirigido de 1964 a 1994 por el hermano mayor del papa emérito Benedicto XVI, el reverendo Georg Ratzinger.

Ratzinger ha reconocido que abofeteaba a los alumnos, un castigo habitual en la Alemania de la época. Dijo que tenía conocimiento de las denuncias de abusos físicos en la escuela primaria y no hizo nada al respecto, pero que desconocía que hubiera abusos sexuales.

El informe critica a Ratzinger “en especial por ‘apartar la mirada’ o por no intervenir”.

También cita las críticas de las víctimas a los intentos iniciales de la diócesis de Regensburg de investigar los abusos. Dice que el obispo en la época en que aparecieron las denuncias, Gerhard Ludwig Mueller, tiene “una evidente responsabilidad por las debilidades estratégicas, organizativas y de comunicación” de tales intentos.

El cardenal Mueller fue designado jefe de la oficina de doctrina del Vaticano en 2012, pero el papa Francisco lo destituyó recientemente.

El actual obispo Rudolf Voderholzer ha anunciado planes de compensar a las víctimas con entre 5.000 y 20.000 euros (5.730 y 22.930 dólares) a cada una en los próximos meses.

Fuente: El Nuevo Herald 

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